De aquellos momentos

Hoy en día existen tantos champús, como diputados en los congresos.
(Celebro, de paso, que tenemos en nuestro idioma una palabra para evitar el término de 'shampoo').
Pero hubo un tiempo en el que cierto producto, en especial, aportó gratas fragancias a mis recuerdos.
Era el que usaba mi madre.
Su cabello, por las noches, era una cascada fresca donde se podía navegar.
Durante las horas de luz, el frasco, bote o recipiente, exhalaba en silencio una promesa.
Actualmente, la chica del estanque creció y/o se marchó, al igual, quizá, que las flores y las aves que la acompañaban. Dicho en otras palabras, la marca cambió de emblema.
No obstante, cada vez que quiero sentir aquella sensación, puedo regresar al bosque de hierbas en esencia; es cuestión de frotar el envase de los recuerdos.