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Viajes inesperados


Fotografía tomada el 2 de noviembre de 2011, sin ficha técnica, solo queda mencionar el magnífico aporte.
 La luz que las sombras esconden.
Imaginar sin fronteras.
Surrealismo fecundo.
Crisálidas, ruecas, castillos, lunas y estrellas.
La magia no es del pincel, es de la mano que le imprime movimiento y plasma.
Noches abismales, ríos que cantan, viajes.
Remedios Varo Uranga (1908, Gerona, España; 1963, Ciudad de México).
Su última obra "Naturaleza muerta resucitando".
Y como ella, su presencia no deja de tener aliento; resucita en cualquier parte.
En este noviembre de 2011, un par de jóvenes creadores llevaron a la escultura a pléyade de sus personajes; irónicamente los colocan a todos en pos de la muerte.
No pusieron sus nombres.
Lo anterior, en un concurso de altares en Morelia, Michoacán.
Esa búsqueda que, en rigor, no lo es, porque es la propia muerte quien nos encuentra.
Remedios Varo lo sabía, y se atrevió con su pincel a resucitar la naturaleza muerta, le dio también vida a los sueños y presencia a la imaginación.
El ejercicio de este par de artistas, en honor a Remedios Varo, le imprimió un motivo inmenso a este noviembre.

Barco de papel

Navega el barco de papel en el río de Heráclito.
Va contento, desafiando piedras y ramas.
Y aunque lo sepa, continúa.
¿Quién no?
También seremos papel mojado.
En tanto, navegamos.

Si la imaginación llevase nombre


Si la imaginación llevase nombre, sería el de Henri.
El douanier Rousseau, cuyas banderolas le gustan tanto a mi amigo Mau, quien amablemente me lo presentó; es un célebre pintor francés (1844-1910).
Máximo representante del arte ‘naïf’ [reflejo de una aparente sensibilidad infantil, con matices poéticos, fantásticos y exóticos].
Rousseau, nunca viajó a la jungla, pero sus cuadros más representativos son de escenas selváticas; su inspiración provenía de libros, jardines botánicos y el propio Zoo de París. Henri nació en una torre medieval, intentó estudiar derecho; luego se enroló en el ejército, fungió como agente de aduanas y más tarde, recaudador.
Como pintor declaró que no tuvo otro maestro que la naturaleza.

Con poco más de cuarenta años comenzó a pintar de lleno, siendo reconocido por sus pares, como Matisse, Picasso, Gauguin.
Henri Julien Félix Rousseau, nos legó, fundamentalmente, escenas oníricas intuitivas, coloridas; a ellas podemos entrar sin pedir permiso;  con ganas, a veces, de quedarse ahí, sentado entre sus cincuenta tonalidades de verde.


Tocar

Que no ocurra el milagro de su toque, sin reparar en ello.
Existen figuras de bronce que estiran sus afanes a lo vivo.
Y nosotros tan vivos.
'Plaza mayor', Guadalajara, Jalisco.

Hay mañanas que no esperan


Para Maurice.

Ramiro Orellana, un profesor de matemáticas, relegado a un pequeño pueblo chileno, a orillas del mar.
El sacerdote del lugar le da hospicio; el buzo del lugar se hace su amigo, terminándolo de graduar de buzo, cuando solemnemente le coloca el batiscafo.
El profesor, junto con su amigo buzo, logran sacar un día un juguete, de madera quizá, de esos que por más que los empujes, no los derribas. Sólo se balancean. “Mono porfiado” le llaman allá.
Ahora se que la película lleva por título ‘La Frontera’; filmada hace poco más de quince años.
Encuentro una reseña al respecto, que enclava las piezas: una imagen a la vez tan poderosa y tan serena, de nuestra condición limítrofe, marginal. La frontera es metáfora de Latinoamérica. Metáfora de estos delgadísimos filos en los que vivimos y transitamos. Entre el ser y el no ser: libres, desarrollados, cultos, vivos o muertos.
En esencia, lo fronterizo nos atraviesa por el medio a cada uno. De allí nuestra frecuente pasión de muerte. El borracho apocalíptico anunciaba: ¡que viene el maremoto!, el amigo buzo tenía la hipótesis que esa agua venía de un hueco que quería descubrir; por eso siempre traía el batiscafo listo.
Un hueco que puede estar en las profundidades abismales de nuestro ser. La forma de escape de esa radical soledad, es buscar ese pasaje liberador, cruzando un Estigia, dejarse devorar por el maremoto, acercarse a la muerte.
Orellana fue dejado libre, sin embargo se queda relegado en esa frontera. Un maremoto político le había arrebatado su mundo anterior; otro, le vino a quitar hasta lo poco que halló en la frontera.
No le queda nada. Excepto esa tenaz utopía: en alguna parte debe haber un «hueco» para nosotros. Y para buscarlo somos como «monos porfiados». Nos golpean y volvemos a pararnos, nos arrastra el mar y de algún modo, al final, flotamos.
Hay mañanas que no esperan a seguir enterándose de qué va esta vida.


Lo tribal por un balón

Fernando Torres, futbolista español que milita actualmente en el Chelsea FC,
de la Premier League de Inglaterra
Ningún contexto más propicio para encontrar rasgos tribales.
En el fútbol, los rostros de los jugadores, directores técnicos y afición, no se limitan a simples muecas; el dolor, el enojo, la alegría, la venganza, transforman los semblantes, llevándolos al límite de la sensación.
Y es un balón, compuesto de rodajas de caucho o vinil, el que despierta todas esas reacciones; basta que su dirección se enfile a la zona de la anotación, para que, de una y otra parte, en las gradas, en el campo y delante de los televisores, hombres y mujeres borren sus cotidianos talantes y se vuelquen en un intenso dolor o en una inmensa alegría, según se trate.
Aunque la derrota siempre es más elegante y estética que la victoria, bastará con un empleo de fuerza en el balón, para que se haga un viaje a la velocidad de la luz, hermanándose con la noche de los tiempos.
‘Somos los mismos, envueltos en novedad’, como reza aquella canción.

Gotas




Gotas pletóricas que danzan alrededor de la diosa Flora; intuyo que el ritmo que en secreto siguen, es una de las danzas húngaras de Brahms.

"Si las mieses cuajan bien las flores, habrá era rica; si cuaja bien la flor de la viña, habrá vino;
si cuajan bien las flores del olivo, el año será muy fértil. (…)
La miel es regalo mío, yo soy la que convoco a los insectos que producirán la miel a las violetas, los codesos y los tomillos blanqueantes. (…)”

(Flora hablando, a través de Ovidio)

Jacarandas



Panteón municipal de Morelia; tarde de abril; en buena compañía.
 
Alfombras para el piso
Bengalas para el cielo.

Ícaro

Trama al estilo ‘Crepúsculo’. Nada nuevo ni muy apasionante.
Sí en cambio, la imagen de la portada; me sugiere al soñador y rebelde Ícaro, versión posmoderna, con las alas en desgarro, quemándose por encima del Bradbury Hotel, como Bruce Dickinson (Iron Maiden) lo pronosticó.

"[...] Ícaro escapando de una isla,
del sueño sublime, en fin,
del hombre y la mujer que buscan
otro mundo posible...
Ismael Serrano, dixit.

Cuerpos

El cuerpo es un puente que va desde el mundo hacia el interior y desde el interior al mundo
tan incesante e intensamente que no podemos distinguir dónde comienza lo uno y
dónde termina lo otro.
Es sensaciones, pensamientos, es un fin y un comienzo, es un mensaje y un enigma.
Se hace un culto de él, se persigue lo placentero, pero no siempre parece haber
una experiencia que repare en él mismo, sino en aquello que puede sentirse a través de él.
Es el disfraz y la desnudez, es la decisión de qué ponerse, que de algún modo es un símbolo
de la vida, de cómo pararse ante ella, de cómo armarse para ir a su encuentro y de saber
cómo despojarse, en el momento oportuno, de esos símbolos de lucha.
Ergo, la seducción no es la desnudez generalmente; está lo que se deja entrever;
mostrarnos como algo digno de descifrar, como un espacio de posibilidades que vamos
a abrir o no.
El cuerpo es esa puerta que abre o cierra sobre lo que se permite y lo que no se permite
y a la vez, delata de dónde venimos y a dónde queremos ir.
El personaje de Francesca, por ejemplo, en “Los puentes de Madison”, cuyo atuendo
no tiene nada de seductor, nos habla más del amor genuino que súbitamente siente,
que si hubiese estado vestida como una mujer fatal.
Así, los signos de la seducción no pasan por la moda sino por lo que aflora y se permite,
por lo que se siente y por cómo se refleja ello en lo que sí se puede ver: el brillo de unos ojos,
el tono de una voz, el movimiento de una mano.


Caballos

“El caballo del beduino que se traga soledades. El caballo milagroso de San Jorge, que tritura con sus cascos los dragones infernales. El de César en las Galias. El de Aníbal en los Alpes". [Los caballos de los conquistadores, José Santos Chocano].
También:
Bucéfalo, quien trasladó en su lomo a quien dirigió las batallas que expandieron el imperio griego hasta Egipto y la frontera con la India.
Babieca, el héroe. Cuando el cuerpo sin vida del Cid, fue atado a su silla, Babieca, a todo galope marchó frente a las tropas del Cid, levantando la moral de los soldados y amedrentando a los moros.
Marengo, el corcel más conocido del Emperador Napoleón. 
El mítico Pegaso. “Aquello que el hombre jura que no puede ser realizado, no debe ser esperado. El poder en alto lo pondrá en sus manos con facilidad.” 
Los caballos siempre acompañado al ser humano: campos de batalla, sierras, hondonadas, hipódromos, campos de cultivo.
Hubo quien ofrecía su reino por un caballo, otro de madera sirvió para conquistar la ciudad de Troya, otro tipo de caballos han estado saltando por siglos en el tablero sorprendiendo por su peculiar movimiento al contrincante. Incluso, los caballeros deben su mote a los caballos, que en el medioevo poseerlos y montarlos con hidalguía significaba  honor y respeto.
La nobleza de este animal, su belleza, la ayuda que le han prestado al ser humano, hacen pensar que el caballo constituye uno de los arquetipos fundamentales que la humanidad ha escrito en su memoria.

Derechos vs derechos


El documental 'Presunto Culpable' ha puesto el tema en la mesa: el sistema de justicia en México, bordado en principios que se han ido desmoronando con el paso del tiempo, debe cambiar; todos de acuerdo.
Ahora bien, la acción legal intentada por el testigo que aparece en el filme, reclamando su derecho a la protección de su imagen 'se colisiona' -dice la SCJN- con el ejercicio de la libertad de expresión.
Si en este caso, lo privado se elige, será una letal falta de atención, vigilante y activa hacia los asuntos colectivos; máxime el momento histórico por el que transitamos.
'El mundo irá como nosotros queramos que vaya', dice la historiadora Isabel Burdiel; el futuro depende del empeño que pongamos en reconocernos (y obligar a que se nos reconozca) el poder de decidir.
Y esa fuerza pública reclama congruencia.

Placeres sencillos



Decimos 'placer'  y advertimos que en el arco de esa palabra se confunde aquello sensorial con otro orden de cosas, uno más interior que sólo cada uno puede nombrar para sí mismo.
Hay placeres que son terreno de los sentidos, otros del intelecto.
Y existen también placeres sencillos, tan simples que pudieren resultar complejos ante los ojos del otro.
En esta imagen, captada ayer en el embarcadero del Lago de Pátzcuaro, la mirada de las mujeres se posaba en la isla de Janitzio, un momento simple pero lleno de confluencias: no tenían prisa para detenerse a mirar; la persona del sexo masculino que sujetaba la mano de la niña, las hacía sentirse libres de cualquier cotidiana atención en ese momento.
Lo externo, lo interno, el gozo, el deleite, la piel y el corazón.
Esos breves instantes de dejar que la mirada viaje sin mayor preocupación, saboreando un mango o acercando suavemente la mano a la boca, dan sentido a un mundo tornadizo, efímero.
Viene bien olvidarse, en instantes, del mundo, para frotar el más íntimo, el entrañable.


Primavera precoz

 
A un mes de distancia de la llegada de la primavera, hay acontecimientos del calendario natural, como el florecimiento de plantas, el trinar de los pájaros, el calor que gradualmente sube, que desmienten cualquier invierno.
El adelantamiento de la estación por el calentamiento global, provocándose serios desajustes en la naturaleza, por ejemplo, en las migraciones de las aves, que llegan a su destino antes de que hayan eclosionado las larvas.
El año 2011 será muy cálido y seco.  
La intervención humana en la degradación del planeta, cobra su cuota.

Imperdible


Existen inventos simples, pero nodales.
El imperdible o gacilla;  en mi tierra: ‘segurito’.
Resolutor urgente; fuerte, seguro, duradero e invisible.
Pocas cosas en la vida con características de imperdible, sí con su función.

Aldaba

Tocar, tocarse, tocarme, tocarte.
Aldaba, áncora, picaporte.
Y con sed tocaste mi puerta, luego, todos los sentidos.

La felicidad, desesperadamente

Un libro breve y nutricio, de André Comte-Sponville,  publicado por Paidós, se titula ‘La felicidad, desesperadamente’.
Puede parecer enseguida que propone la busca de la felicidad con apremio y con empeño, pero lo que pretende infundir es casi todo lo contrario.
En primer lugar, la felicidad si se la sopesa, no puede consistir en algo raudo, que haga la visita forzada, con premura y desaliño. Por el contrario, la felicidad desprende una idea esbelta, bien peinada, azucarada y lenta. No se sabe si muy prolongada en el tiempo, pero una felicidad de importancia no enseña nunca su fin. Ahora se trata también de que no enseñe obscenamente su principio. Buscar la felicidad desesperadamente consiste, en el budismo o en los estoicos no estar a su espera. Dimitir de la expectativa de su llegada, acercarse al grado cero de la previsión.
De esa manera, el placer, cuando llega, se derrama con milagrosa prodigalidad y no se pondera como una ración más o menos copiosa respecto a lo pedido.

Principio de incertidumbre

Depende, todo depende del cristal con que se mire.
En términos más serios, "frente a lo real, lo que cree saberse claramente ofusca lo que debiera saberse". Bachelard dixit.

Placeres que frondan

En las copas se advierte el cantar de los pájaros que rondan; esta vez dejo los brazos para que se muevan con las ramas; desde aqui llegan sus aromas de pino y cedro; el resplandor de la laguna a lo lejos.
En su tronco esta ermitaña reposa, cerrando los ojos para que el verbo haga de ella la carne deseada.
Estepas y esteparios a su cruce.
Lejanas y cercanas sus voces.
No hay nada más, sólo un frescor que todo lo penetra.